Por qué debes pedirle a tu fisio que te aplique hidroterapia

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Es obvio que tu fisioterapeuta te aplicará el tratamiento que considere más oportuno para tu patología. Sin embargo, nuestra vida es el agua y nos gustaría explicarte porqué es tan beneficiosa para cuidar y sanar tus articulaciones.  

Pero primero demos un paseo por la historia, puesto que no es una técnica para nada novedosa.  

La hidroterapia se lleva aplicando desde la antigüedad, aunque no se definiese como tal.  

El poder curativo del agua a lo largo del tiempo 

El poder del agua ha sido apreciado desde antes de ser considerado como terapia. Existen evidencias en pinturas rupestres de que el hombre prehistórico tenía gran confianza en la sanación de sus dolores y heridas mediante la acción del agua. 

Mediante la observación intuyó que el agua ejerce un poder sanador para la salud física y mental. Es una creencia que se ha arraigado y reforzado en las diversas culturas a través del tiempo. En realidad, casi todas las grandes civilizaciones de la antigüedad ponían ya en práctica la hidroterapia. 

En la India se hace patente que su cultura no se ha degenerado tras miles de años. Probablemente es por el estrecho contacto que han mantenido con la naturaleza. Han conservado las costumbres de los Vedas, el yoga, y algunas prácticas de hidroterapia bastante similares a las que se aplican hoy día en la zona de Occidente. Podemos decir que la filosofía hindú conduce la vida hacia la energía vital denominada prana, que es abundante en el aire y en el agua, y en la fusión de estos elementos, o sea, en el agua en movimiento.  

En el antiguo Egipto, los sacerdotes creían firmemente en las terapias con agua. También los persas concebían el baño como una acción sagrada, entre sus aportes higiénicos y terapéuticos.  

Los griegos no solo trataban diversas enfermedades con agua, además, se purificaban con ésta antes de realizar ofrendas religiosas. Hipócrates, en el siglo V a. C. prescribió las más variadas curas con baños fríos realizados en movimiento, vapores, compresas calientes húmedas, cataplasmas de barro y duchas. Eran los primeros baños de contraste constatados en la historia.  

También en Macedonia atribuían poderes curativos al agua y por ello tenían la tradición de someter a las mujeres a un baño de agua fría después del parto, con la finalidad de detener el sangrado. El emperador César Augusto fue sanado de una gran dolencia precisamente por la aplicación de baños de agua fría, seguido de fuertes fricciones a manos de un esclavo, que luego ganaría fama de buen terapeuta.  

Baños árabes del Real Alcázar de Sevilla

Incluso en el otro lado del mundo, en la América precolombina se hallan evidencias de la fe en el poder curativo del agua. Este recurso natural no sólo se usaba como elemento mágico, también era utilizado para sanar.  

Ellos realizaban baños de vapor, colocaban al paciente dentro de una construcción de piedra con una forma y orientación concretas y colocaban más piedras calientes. Aplicaban un cocimiento de hierbas que variaban según la afección que presentara la persona. Esto era conocido como Temazcall. 

El pueblo Inca también tenía predilección por los baños termales. Sus baños de vapor, sumados a las plantas medicinales que crecían cerca, formaban parte de un completo tratamiento hidroterapéutico que aún es fuente de investigación hoy día.  

En realidad, a pesar del paso del tiempo y de los grandes cambios que ha sufrido la humanidad, las prácticas de hidroterapia son bastante similares entre sí. El poder curativo del agua ha sido apreciado y se ha ido especializando a lo largo del tiempo, con la única finalidad de conservar la salud del modo más natural posible. 

Pero ¿por qué hidroterapia? 

 Como ya hemos dicho, a lo largo de la historia se ha constatado que, por sus propiedades físicas, el agua es un medio que genera infinidad de oportunidades únicas. 

La propia presión del agua da soporte y ayuda al paciente a trabajar de manera más activa. No solo no tendrá riesgo de caerse, permitiendo así la realización de un tratamiento de “Hands Free”, tampoco tendrá que realizar el esfuerzo de sostener su propio peso. Además, mejora el retorno venoso y la capacidad respiratoria. 

Por otro lado, la flotación es un estímulo sensorial permanente que, debido a su constante variabilidad, mantiene alerta al sistema nervioso. El cuerpo se vuelve fisiológicamente más activo, facilitando así la elaboración de respuestas motrices que son muy deficitarias en diversas patologías. 

Como efecto añadido, el empuje del agua permite jugar a asistir o resistir un movimiento, pudiendo mejorar, sin excesivo trabajo, la movilidad articular y/o el desarrollo de fuerza y resistencia muscular. 

Por último, la posibilidad de crear flujos y turbulencias mediante chorros de presión, combinado con las propiedades anteriores, igualmente aporta un sinfín de beneficios para aliviar las dolencias articulares.  

Patologías sobre las que es especialmente útil la hidroterapia 

  •  Alteraciones musculo-esqueléticas 

Es decir, lesiones de origen traumatológico, por un golpe, como consecuencia de una cirugía, o un proceso inflamatorio. Estas afectan a la estructura de nuestro aparato locomotor y suelen causar dolor y limitación del movimiento y la funcionalidad. 

  • Alteraciones sensitivo-motoras 

Se interviene desde dentro del agua para solucionar o paliar problemas de movilidad, derivados del sistema nervioso. Se utiliza como soporte el propio medio, para aportar al paciente más recursos en el control de su equilibrio y movimiento, facilitando así su independencia. Aprovechamos también el entorno multisensorial de la piscina, para estimular los sistemas que limitan la autonomía del paciente. Esto tiene como objetivo mejorar sus capacidades y garantizar una mejora sustancial de su calidad de vida. 

  • Otras 

Se aplica también hidroterapia en afecciones cardio-respiratorias, durante el embarazo y en la 3ª edad. Esto se hace para tratar de forma distinta las consecuencias físicas y fisiológicas derivadas de esas situaciones, aportando así un estado de salud óptimo a la persona en ese momento. 

Estas patologías incluyen:  

  • Trastorno del equilibrio por envejecimiento 
  • Enfermedades cardiovasculares 
  • Enfermedades respiratorias 

 El agua nos aporta grandes beneficios para la salud, a parte de ser esencial para la vida. Es por eso que debemos cuidarla y respetar sus ciclos, tratando de contaminar lo menos posible y contribuir a un consumo sostenible de este bien tan preciado, que cada vez escasea más. 

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