Reciclaje del agua para un riego sostenible

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Uno de los principales sistemas de producción de alimentos de consumo humano es la agricultura. Evidentemente es el agua el recurso fundamental para dicha producción. Sin embargo, tal como hablábamos en nuestro blog de Saniwhater sobre la desertización, es un bien cada vez más escaso, que debemos cuidar y proteger.

“El agua no es un bien comercial como los demás, sino un patrimonio que hay que proteger, defender y tratar como tal». (Directiva marco del Agua. Directiva 2000/60/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2000)

Uno de los datos más importantes a destacar es que el sector agrícola es el mayor consumidor de recursos hídricos del planeta.

Gracias a un informe presentado por la Organización de Naciones Unidas, sabemos que la agricultura de regadío representa el 70% de las extracciones de agua del mundo. Esta cifra ya es motivo más que suficiente para que apostemos por una agricultura sostenible, con la firme intención de reducir de forma notable el impacto medio ambiental y disminuir cualquier coste energético asociado.

Sistemas de riego necesarios para sostener la agricultura de regadío

La agricultura de regadío es aquella que requiere suministrar agua a los cultivos de forma artificial mediante la instalación de sistemas de riego. Las explotaciones agrícolas de regadío más habituales destacan las hortalizas y los frutales, el cultivo de remolacha y arroz o las plantaciones de algodón, entre otras.

Para optar por la instalación más adecuada de sistemas de regadío hay que tener en cuenta la superficie y el tipo de cultivo. También hay que conocer de qué recursos hídricos naturales se dispone. Será imprescindible estudiar la dinámica del medio fluvial, algún subterráneo asociado y, por supuesto, evaluar la resiliencia, gestionando también los riesgos naturales relacionados con el recurso, además de otros aspectos.

Es importante comprender que la agricultura de regadío requiere ciertas inversiones de capital, además de una estudiada red hídrica y la determinación de un método de riego en concreto, siempre dependiendo de las características del terreno y el ecosistema.

Desde la antigüedad se han utilizado distintos sistemas de riego, los antiguos Egipcios utilizaban sistemas de canalizaciones que han ido evolucionando a través del tiempo, pasando por las acequias árabes hasta los actuales sistemas de riego por surcos o por arroyamiento.  También, entre los que más se utilizan actualmente, están el riego por aspersión, el riego por goteo o riego localizado, el riego por drenaje, el riego por inundación o sumersión y el riego por infiltración o canales.

Todos estos sistemas de riego conducen el agua hasta los cultivos, para que puedan desarrollarse de forma óptima y alcanzar la madurez con el máximo valor nutricional posible.

¿Qué podemos hacer para potenciar un consumo sostenible de agua en la agricultura?

La respuesta más lógica a esta pregunta es consumir alimentos de cultivo sostenible. Es decir, alimentos que procedan de explotaciones agrícolas que garanticen la sostenibilidad de su forma de cultivo.

Esto se hace de varias formas, la primera es cultivando productos autóctonos. Por ejemplo, no es un cultivo sostenible si cultivas aguacates en Almería, puesto que estás llevando un cultivo de regadío, que requiere gran cantidad de agua a una zona en proceso de desertización.

Otra forma es aprovechar al máximo los recursos, siendo responsable con la gestión de los residuos y reciclando incluso el agua de los efluentes.

Hay que aclarar que para un óptimo aprovechamiento, se puede optar por varios tipos de reciclaje o reutilización del agua.

En primer lugar está el reciclaje del agua de lluvia, que siempre es una apuesta segura, con gran cantidad de ventajas. Es un bien no contaminado y libre de costes, por lo cual, se contribuye también al ahorro energético. Para reciclar el agua de lluvia solamente necesitas instalar un depósito que la recoja para el riego. Es recomendable que consultes a un asesor de confianza para que pueda recomendarte el más adecuado para tu cultivo si estás pensando instalar uno.

La segunda opción es el reciclaje de aguas residuales. La escasez de agua y el empeoramiento de su calidad han acrecentado el interés de muchas zonas agrícolas del mundo por el tratamiento de aguas residuales. Una gran opción es reciclar las aguas residuales urbanas y usarlas para el riego de cultivos. Esto ayuda en gran medida a mitigar todas estas problemáticas.

Además, con las tecnologías adecuadas de tratamiento y reciclaje del agua, se reduce considerablemente la contaminación de los recursos hídricos. Actualmente se trata de una práctica no muy extendida, que está creciendo debido a la necesidad, ya que se solucionan dos problemas en uno, se eliminan los vertidos que puedan provocar problemas como el acontecido en el Mar Menor y además se propicia un consumo sostenible de los recursos hídricos.

Debemos tener en cuenta que hoy en día existen gran cantidad de tratamientos para el agua de gran calidad que pueden solucionar una amplia gama de tipos de contaminación. Eso lo sabemos perfectamente en Whater, puesto que contamos con más de 30 años de experiencia en el sector y podemos aportar la solución más adecuada a cualquier necesidad.

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